ÚLTIMAS NOTICIAS

miércoles, 29 de enero de 2014

Los Libros de Dios


Los musulmanes dan fe de la existencia de los libros sagrados de origen divino. Posteriormente estos libros fueron adulterados, quitándoseles fragmentos e interpolando en su lugar textos apócrifos, los judíos y luego los cristianos se afanaron en multiplicar copias particulares y cada copista o autor difería del resto, y el resultado fue la ruptura de la unidad de los textos originales .
Por lo tanto el Islam invalidó dichos textos que habían adulterado el mensaje original, al mismo tiempo que afirmó su origen divino y su veracidad original. Dios cita dichos libros en el Sagrado Corán, por ejemplo:
“Revelamos la Toráh , que contiene guía veraz y luz.” (5:44)
  “Luego de otros profetas enviamos a Jesús, hijo de Maria, confirmando la Toráh que le precedió, y le concedimos el Evangelio que encierra dirección y luz.” (5:46)
“Y concedimos Az Z abûr (Salmos) a David” (4:163)  
Es digno de atención el hecho que Allah nos ordena que creamos en los libros revelados a Moisés, Jesús y David, como debemos creer en otros libros revelados por Dios a otros profetas, conforme a la aleya:
“Diles: Creemos en Allah, en lo que nos fue revelado, en lo que fue revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob, en lo que fue concedido a Moisés y a Jesús, y en lo que fue entregado a los profetas por su Señor; no discriminamos entre ellos, y somos devotos de Allah.” (2:136).  
Por lo tanto, las enseñanzas contenidas en las copias actuales de los antiguos libros que concuerdan con el Corán, son parte de los textos auténticos originales. Esa posición no debe confundirse con discriminación religiosa por parte de los musulmanes y debe ser encarada con una actitud analítica objetiva. El Evangelio original fue solamente uno. Dios lo entregó a Jesús, y Jesús predicó y enseñó el Evangelio a su pueblo, pero hoy tenemos varios evangelios, divergentes entre si en cuanto a la naturaleza de Jesús. 
Indiscutiblemente la Torá indica las características de Jesucristo, siendo la orden divina a los Israelitas creer y seguir a Jesús, el Mesías, cuando apareciera; pero cuando apareció predicando el Reino de Allah , los Israelitas le negaron, y adulteraron en la Biblia sus referencias, así como adulteraron las características del profeta Muhammad expuestas en dicho libro.
Se suma a esto, que encontramos en las copias actuales de la Biblia , textos que comprometen la doctrina monoteísta, o que no glorifican debidamente a Dios.
Allah nos informa en el Corán de la adulteración efectuada, por los Israelitas en la Biblia y los motivos que los impulsaron.
“Entre los judíos hay quienes tergiversan las palabras bíblicas y dicen: Oímos pero nos rebelamos.” (4:46)
“¡Ay de quienes adulteran el libro con sus manos y luego Dicen: “esto dimana de Dios”, para lograr un mezquino beneficio! ¡Ay de ellos por lo que escribieron sus manos! ¡Ay de ellos por lo que lucran!” (2:79).

El Islam y los Profetas


La misión profética es un elemento fundamental en las religiones reveladas (judaísmo, cristianismo e Islam). Pero mientras en el judaísmo y el cristianismo posee un carácter nacional y temporal, en el Islam adquiere un sentido y unos estatus de carácter universal en espacio y tiempo.
Dios creó al hombre para un noble objetivo: consagrarle a un culto y llevar una vida virtuosa fundada en sus enseñanzas y sus preceptos. Pero, ¿cómo va a conocer el hombre su cometido y el objetivo de su existencia si no recibe las instrucciones claras y precisas de lo que Dios espera de él? Es aquí donde la misión profética es imprescindible. Dios ha elegido en cada nación uno o varios profetas para transmitir al pueblo su mensaje.
Podríamos preguntarnos cómo los profetas fueron elegidos y quién merecía entre los hombres un honor tan sublime.
El don de la misión profética es una bendición y un favor de Dios que puede otorgarlo a quien El desea. Sin embargo, y estudiando sus diversos mensajes a lo largo de toda la historia, podemos identificar tres características del profeta en general:
1. En el aspecto moral e intelectual, es el mejor miembro de la comunidad a la cual pertenece. Este punto es esencial, ya que la vida del profeta sirve de modelo a sus discípulos. Su persona debe ejercer una atracción positiva sobre el pueblo, para inducir a este último a aceptar el mensaje y no rechazarlo por defectos de carácter del profeta. Además, el propio profeta y tan pronto como ha recibido el mensaje se convierte en una persona infalible, lo que significa que está fuera de cualquier error. Los errores que comete caen dentro del plan educativo de la misión, y son inmediatamente corregidos por la revelación divina.

2. En apoyo del profeta, los milagros prueban que no es un impostor. Estos milagros son permitidos por Dios y otorgados por su divino poder. Se realizan, en general, dentro del marco de la nación del profeta y en aquellas cuestiones que suscitan el máximo interés de la comunidad. Podemos ilustrar este punto citando los milagros más sorprendentes de los tres profetas cuyos nombres están unidos a las tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Los contemporáneos de Moisés se destacaban en las prácticas de magia. Así, el mayor de sus milagros le hizo triunfar entre los mejores magos egipcios de su tiempo. Los contemporáneos de Jesús pasaron por hábiles médicos. En consecuencia, sus milagros consistieron en resucitar a los muertos y curar a los incurables. Los árabes contemporáneos del profeta Muhammad eran célebres por su elocuencia y por su admirable poesía. El mayor milagro de Muhammad fue el Corán. Esta obra que legiones de poetas, oradores, filósofos y pensadores árabes y no árabes jamás han podido igualar, a pesar de los constantes desafíos a los que les somete el Corán. Además, el milagro de Muhammad es de una naturaleza excepcional. Todos los milagros anteriores estaban limitados por el espacio y el tiempo, lo que quiere decir que se realizaban ante tal pueblo y en tal lugar. No es lo mismo que el milagro de Muhammad: el Corán se trata de un milagro universal y eterno. Las anteriores generaciones lo atestiguaron y las generaciones que vendrán testificarán también la naturaleza milagrosa de su estilo, de su contenido y de su elevación espiritual. En estas materias siempre se puede hacer la prueba y ella aportará de nuevo la constatación del origen divino del Corán.

3. Cada profeta afirma claramente que lo que recibe no le pertenece personalmente, Sino qué proviene de Dios para el bien de la humanidad, la confirmación de lo que fue revelado anteriormente a él y de lo que podrá ser revelado después, un profeta obra también de una manera que muestre que está contento de transmitir el mensaje que le ha encargado el Verdadero y Único Dios, el Señor de todos los hombres y de todos los tiempos. Así, el mensaje divino forma una unidad en su esencia y su objetivo. Por esto el profeta no puede apartarse de lo que ya ha sido revelado antes o desafine con lo transmitido después que a él.

Los profetas son imprescindibles para transmitir a la humanidad las instrucciones y los preceptos de Dios. Nosotros no tenemos ningún medio para saber por qué hemos sido creados. ¿Qué será de nosotros después de la muerte? ¿Existe una vida futura? ¿Somos responsables de nuestras acciones? En otros términos, ¿habrá recompensa adecuada a nuestra conducta en esta vida? A estas preguntas y también a otras concernientes a Dios, los ángeles, el paraíso, el infierno, etc., no podemos recibir respuesta sin una revelación directa de Dios, Quien conoce las cosas invisibles. Estas respuestas deben ser auténticas; deben ser aportadas por individuos que inspiren confianza y respeto. Por eso los Mensajeros forman la élite de sus sociedades respectivas desde el punto de vista de la conducta moral y de las capacidades intelectuales.

De ahí viene que el mensaje divino, transmitido por el sagrado Corán, no esté de acuerdo con las historias calumniosas que la Biblia contiene respecto a algunos grandes profetas. Por ejemplo, la Biblia cuenta que Lot en estado de embriaguez, cohabitó con sus hijas o que David mató a uno de sus oficiales con el propósito de desposar a su mujer. Los profetas están al margen de lo que indican tales historias. Estas no pueden considerarse ciertas desde el punto de vista islámico.

Además, Dios conduce a los profetas por vías milagrosas y los instruye para proclamar la continuidad del mensaje.
El contenido del mensaje que los profetas transmiten a la humanidad puede ser resumido en cuatro puntos:
a) Una clara noción de Dios: Sus atributos, Su creación, lo que debe serle imputado y lo que no puede serlo.
b) Una clara concepción del mundo invisible, los ángeles, el Paraíso y el Infierno, etc.
c) ¿Por qué Dios nos ha creado? ¿Qué espera de nosotros? ¿Qué recompensas nos proporciona nuestra obediencia o nuestra desobediencia para con El?
d) ¿Cómo regir nuestras sociedades de acuerdo con su voluntad? Estas sociedades precisan de instrucciones y leyes claras, que en el supuesto de que sean aplicadas exacta y honestamente darán lugar a una sociedad ideal y afortunada.
El resultado evidente de la precedente exposición es que nada puede sustituir a los profetas. Incluso en nuestros días, con el progreso de la ciencia, la revelación es la única fuente auténtica de información acerca del mundo sobrenatural y de las condiciones humanas, dentro del marco general en el que se desarrollan las leyes naturales.
En este momento, podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cuántos profetas ha enviado Dios a la humanidad? Nosotros no lo sabemos con toda exactitud. Ciertos eruditos musulmanes han facilitado la cifra de 124.000. La única cosa segura es lo que está escrito en el Corán. Sabemos que Dios ha enviado al menos un mensajero a cada nación. Para ello nos basamos en que uno de los principios de Dios es el de no pedir cuentas nunca a un pueblo sin haberle previamente advertido con claridad sobre lo que debía y sobre lo que no debía hacer. El Corán cita el nombre de veinticinco profetas e indica que hubo otros de los que el profeta Muhammad no había oído hablar. Entre estos veinticinco encontramos a Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad. Estos profetas son los más importantes mensajeros de Dios. Son los llamados profetas «dotados de constancia», es decir, portadores de códigos legislativos completos, adecuados al tiempo y circunstancias de la revelación. El Islam es la última de estas revelaciones y conservará su vigencia hasta el fin de los tiempos.
Una característica que marca la creencia, islámica en el capítulo de los profetas se debe a Que los musulmanes creen y respetan todos los mensajeros de Dios sin ninguna excepción. Ya que todos los profetas son enviados por el Único Dios, y con el mismo objetivo: conducir la humanidad hacia Dios. Es esencial y lógico creer en todos. El hecho de aceptar a algunos y de rechazar a otros está fundado en una falsa idea de la función de los profetas, o quizá en un prejuicio racial. Los musulmanes son los únicos creyentes del mundo que tienen como artículo de fe el creer en todos los profetas de Dios. Los judíos rechazan a Jesús y a Muhammad (que la paz y la bendición sean con ambos); los cristianos rechazan a Muhammad (que la paz y la bendición sean con él) y en realidad también rechazan a Moisés, ya que no se mantienen fieles a sus leyes. Los musulmanes reconocen a todos ellos como los Enviados de Dios que han aportado una dirección divina a la humanidad. Sin embargo, la revelación que algunos profetas han recibido de Dios ha sido alterada de una manera o de otra. La fe en todos los mensajeros de Dios se encuentra explícita en el Corán.
« Decid: Creemos en Dios y en lo que nos fue revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, Isaac, Jacob y las doce tribus [descendientes de los hijos de Jacob], y lo que reveló a Moisés, Jesús y a los Profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él. » (Corán 2,136).
En los siguientes versículos, el Corán continúa enseñando a los musulmanes que ésta es la creencia correcta, imparcial y cierta. Si las otras religiones apoyan esta misma creencia, ello quiere decir que siguen la vía justa. En el caso inverso, siguen sus propias fantasías y prejuicios y Dios se ocupará de ello:
« Así pues, si creen en lo mismo que vosotros habrán seguido la buena guía; y si vuelven sus espaldas, por cierto que estarán en una gran discrepancia. Dios bastará contra ellos. Él es Omnioyente, Omnisciente. Nuestra religión es la de Dios. ¿Y qué mejor religión que la de Dios? Y nosotros Le adoramos. » (Corán, 2, 137-138).
Existen al menos dos puntos importantes que conciernen a los profetas y que exigen ser aclarados. Se trata de las respectivas misiones de Jesús y de Muhammad como profetas, y éstas son normalmente mal entendidas.

La posición del Corán en lo relativo a Jesús consiste en rechazar categóricamente la noción de su divinidad, de su filiación divina, al mismo tiempo que lo reafirma como uno de los grandes profetas de Dios. El Corán establece que la concepción sin padre no hace a Jesús el hijo de Dios; cita a este respecto a Adán que fue creado por Dios sin padre ni madre:
« Por cierto que el ejemplo de Jesús ante Dios es semejante al de Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue. » (Corán, 3, 59).
Como otros profetas, Jesús hizo milagros. Por ejemplo resucitó un muerto, curó a los ciegos y a los leprosos. Pero al realizar estos milagros siempre dio a entender que todos sus poderes provenían de Dios.
De hecho, algunas falsas ideas sobre la persona y la misión de Jesús se difundieron entre sus discípulos, ya que el mensaje divino que él predicó no fue consignado durante su estancia en la tierra sino un centenar de años después. Según el Corán y el Evangelio, Jesús fue enviado únicamente a los hijos de Israel; ello confirma la verdad de la Torah que había sido revelado a Moisés y además aporta la buena nueva de la venida de un último mensajero después de él:
« Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy e Mensajero de Dios, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí llamado Ahmad [Éste era uno de los nombres del Profeta Muhammad]. Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron: ¡Esto es pura magia! .”» (Corán, 61.6).

Sin embargo, la mayoría de los judíos rechazaron las enseñanzas de Jesús, conspiraron contra su vida y después lo crucificaron. El Corán rechaza esta versión y afirma que no le han matado ni lo han crucificado, sino que más bien fue elevado junto a Dios, e indica que Jesús volverá a la tierra y que, entonces, todos los cristianos y los judíos creerán en él antes de su muerte. Esta predicción está igualmente apoyada por las declaraciones constatadas del profeta Muhammad (que la paz y la bendición sean con él).
El último profeta de Dios, Muhammad, nació en Arabia en el siglo sexto de la era cristiana. Hasta la edad de cuarenta años, la gente de la Meca no veía en él más que a un hombre de cualidades excelentes, de maneras cultivadas, le llamaban AL-AMIN, «digno de toda confianza». Incluso él mismo ignoraba que llegaría a ser un profeta y que recibiría la revelación de Dios. Ordenó a los idólatras de La Meca consagrarse al culto del Dios verdadero y considerarle como Su Profeta. La revelación que recibió en vida fue conservada en la memoria de sus compañeros y quedó igualmente constatada por escrito.
De este modo, el Corán de que disponemos hoy día es idéntico al que le fue revelado, ni una sola sílaba ha sido alterada ya que Dios mismo ha garantizado su conservación. El Corán se proclama guía de toda la humanidad y de todos los tiempos y considera a Muhammad como el último profeta de Dios.

Los Milagros


Cuando el Apóstol de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, fue transportado de La Meca a Jerusalén, fue y volvió en una noche. La tribu de Kuraish no podía creerlo y lo consideraba imposible, pues con los medios conocidos en aquellos tiempos, las bestias y los camellos, era imposible realizarlo. Sin embargo, este imposible se ha convertido hoy en algo posible y cotidiano de lo que nadie se asombra ni niega.
Si hace un siglo o dos, le hubieran dicho al más grande de los científicos que el hombre cabalgaría en la senda del viento con artefactos de hierro y acero y que penetraría en los dominios del aire, o que se grabarían las conversaciones de quien habla y el discurso del orador y que quien quiera y cuando quiera puede escucharlo, aunque hubiera muerto quien hablaba o el orador, te hubiera contestado que esto es imposible. Pues, hoy, es una cosa normal y se ha convertido en cotidiana.
Entonces, ¿cómo se realizó lo imposible?
La contestación es que el imposible puede ser de dos formas:
Imposible habitualmente, cómo el caso que mencioné, e imposible racionalmente, como juntarlos dos polos o la existencia y la inexistencia, pues no puede el mismo hombre estar y a la vez no estar en un lugar; así como tampoco se puede sustituir la identidad de algo, es decir, que por ejemplo, un libro no será una cuchara al mismo tiempo que es libro.
De aquello que es imposible racionalmente no se puede imaginar su ocurrencia. En cuanto a lo que es imposible habitualmente, hemos visto como la ciencia (la ciencia del siervo según las leyes de la naturaleza) lo ha convertido en posible. ¿Acaso, pues, es incapaz el Creador, que estableció estas leyes, convertirlas en posible? No hay duda de su capacidad. Por tanto, el hacer que ocurra lo imposible habitualmente es posible para Dios, altísimo sea. Cuando se confirma su relato nos aseguramos de ello y nos persuadimos de su ocurrencia.
PRODIGIOS
En el Corán se menciona aquello cuya ocurrencia es imposible habitualmente diferenciándolo en tres tipos:
Uno, cuya ocurrencia fue a manos de los apóstoles cuando fueron retados por sus pueblos para confirmar su mensaje y asegurar su veracidad. Este es el milagro. Así Abraham fue arrojado al fuego, pero Dios tomó su naturaleza abrasadora en frío y paz. Así también Moisés arrojó su báculo y se convirtió en serpiente; golpeó con él una piedra y de ella brotó agua, y aun golpeó con él las aguas y a través de ellas anduvieron las gentes. Jesús resucitó a los muertos con la anuencia de Dios. Esta es la manera en que vinieron los milagros en el Corán.
Otro tipo ocurrió a manos de un afecto de Dios y bienhechor como la existencia de manjares en el mihrab para María; o transportar, quien tenía la sabiduría del Libro, el trono de Valquis, reina de Saba, de Yemen a Palestina en menos tiempo que se tarda en pestañear; es a lo que se denomina prodigio.
Otro tipo es el que ocurre a manos de un incrédulo. Tal vez, fue lo que hizo un samaritano que fabricó para los hijos de Israel con piedras y metales preciosos un ternero que bramía. Es lo denominado seducción gradual y progresiva.
Por tanto, debe creerse (primero), que los tres tipos son posibles que ocurran, porque vino en el Corán y debe creerse (segundo), específicamente cuanto vino en el Corán sobre este tema.
En cuanto a los prodigios que relatan las gentes atribuyéndolos a quienes denominan afectos, es algo que puede ser cierto o falso. Pues, si ocurrió a manos de un afecto y éste es el creyente timorato.
Palabra de Dios:
"¿ No es, acaso, cierto que los afectos de Dios jamás serán presa de temor ni se atribularán”.
Si el prodigio no fue constitutivo de desobediencia y lo creíste, nada hay en contra de Dios por tu parte; si no lo tomaste por cierto ni creíste, tampoco hiciste nada contra Dios.
Cuando el pretendido prodigio comprende un pecado (como lo narrado por Alsharani, en Al tabakat) u ocurre a manos de un incrédulo o de quien no sea timorato, no se considera prodigio como tal.
EL MILAGRO Y LA MAGIA
Cuando aconteció el desafió entre Moisés y los hechiceros del Faraón, éstos arrojaron sus cuerdas y báculos y la gente los vio como serpientes y culebras; luego arrojó Moisés su báculo y se convirtió en una serpiente que engulló a las de los hechiceros.
¿Acaso es igual una cosa que la otra? ¿Es lo realizado por Moisés del mismo género que lo de los hechiceros del Faraón? ¿Si fuera del mismo género, por qué creyeron los hechiceros (adoptaron la fe )?
Es claro que lo realizado por los hechiceros sólo era engañ o para la vista y confusión para la gente. Les hacían ver culebras y serpientes a pesar de que los báculos y cuerdas continuaban en su estado. En cambio, el báculo de Moisés se convirtió (efectivamente) en serpiente. Si hubiera existido una cámara fotográfica y se hubiera hecho un fotografía, habría apareado en la foto una serpiente real donde aparecen las serpientes de los hechiceros, solamente cuerdas y báculos.
Por eso creyeron los hechiceros al momento en esta fe, pues vieron que aquello no tenía relación alguna con la magia, la imaginación o el terror. Fue algo que estremeció sus corazones hasta que les obligó a la fe (creer). Les llegó la fe de tal manera , que les alentó a retar al Faraón y les fue indiferente; creyeron en Dios e imaginaron su grandeza, entonces, disminuyó para ellos la grandeza ficticia del Faraón y su divinidad infundada. Disminuyó el mundo ante sus ojos; no tuvieron en cuenta las amenazas de Faraón de crucificarles y amputar sus miembros, pues éste sólo podía atormentarles en esta vida.
¿Qué es esta vida en comparación con la otra? ¿Qué significa su tormento temporal al lado del placer eterno en la otra vida? Por eso gritaron en su cara menospreciando sus resoluciones.
Palabra de Dios:
" Haz lo que te parezca; tú solo puedes condenarnos en esta vida mundanal ".
¡Oh Dios! Yo que he nacido en la tierra del Islam, sobre la que descendió a nuestros padres, desearía tener la misma fe que los hechiceros del Faraón, pasados unos instantes contados de su conversión al Islam.

Los Diablos


Son los incrédulos de los genios y su padre es Lucifer. Hay gente que dice que Lucifer es un ángel, pero lo correcto
es que es un genio.  
Primero:
Porque Dios declaró esto en el Corán y dijo:
Palabra de Dios:
"Y cuando les dijimos a los ángeles: "¡Prosternaos ante Adán!" Todos se prosternaron menos Lucifer, que era uno de los genios y se reveló contra la orden de su Señor” .
Segundo:
Porque Lucifer desobedeció a su Señor y los ángeles.
Palabra de Dios.
"No desobedecen a Dios, en lo que les manda".
Tercero:
Porque el Corán dilucidó que han sido creados del fuego.
Palabra de Dios:
“Dijo: "Soy superior a él; porque a mi me creaste del fuego y a él le plasmaste de barro".
LOS DIABLOS EN EL CORAN
1.- El diablo es el primer enemigo de los humanos. Fue él quien sacó a sus padres de la gloria y sigue actuando para impedirles entrar en ella y alejarles de su senda y les seduce para tomar el camino del fuego. A pesar de esto le siguen, abandonan la legislación de Dios para hacer caso de sus susurros y la guía de los profetas por su extravío.
Dios les reprocha por sus actos y esta locura, puesto que hacen caso a su enemigo que quiere el tormento para ellos y no responden a su Señor, quien les invita para concederles indulgencia y misericordia.
Palabra de Dios:
"¿Le tomaríais, pues, con su prole por protectores en vez de a mí, a pesar que son vuestros enemigos? ¡Qué pésimo trueque el de los inicuos!".  
2- Esta aleya es indicio de que los diablos engendran y tienen prole y todos son descendientes de Lucifer.
3.- Dios les invistió de cierto dominio sobre los humanos, pero no le dio el poder de beneficiar o perjudicar; no le dio la fuerza que no se pueda rechazar, pero le dio la argucia.
Palabra de Dios:
"Por cierto que la argucia de Satán es débil... En nada podrá perjudicarles sin el beneplácito de Dios... No tenía poder alguno sobre ellos” .
4.- Su trabajo es susurrar el mal, inducir a él e invitar a la obscenidad.
Palabra de Dios:
"Satanás os atemoriza con la miseria y os induce a la obscenidad... Porque les promete y les ilusiona, cuando Satanás no les promete mas que la decepción".  
Les induce al vino, al juego y sus semejantes.
Palabra de Dios:
“Son maniobras abominables de Satanás”.  
Todo su programa se reduce al mal, lo abominable y la discordia. El primer articulo en esta programa y a lo primero que sedujo a Adán y Eva fue a descubrirse y desnudarse, y vestirse con los vestidos más cortos.
Palabra de Dios:
“¡Oh hijos de Adán! ¡Qué Satanás no os seduzca como sedujo a vuestros padres en el paraíso y les hizo salir de él, despojándoles de sus vestiduras para mostrarles sus verguenzas”. .
Despojarse de las vestiduras y mostrar las verguenzas es el primer artículo en esta ley diabólica.
Es trabajo de Satanás embellecer lo malo a los ojos de sus seguidores, hasta hacérselo parecer bueno y adornarlo abominable para que no lo vean como tal.
Palabra de Dios:
"Y Satán les alució cuanto hacían”  
Su obra es empujar a sus fautores a provocar controversias ante los creyentes, para distraerles del mensaje de la verdad y ocuparles, en vez de en él, en litigios y discusiones. Dios nos previno de esto y dijo:
Palabra de Dios:
"Porque los demonios inspiran a sus fautores para impugnaros”.
No le hagáis caso ni caigáis en sus trampas.
Palabra de Dios
“Si le obedecéis seréis idólatras”
También es su trabajo distraer al creyente del recuerdo de su Señor hasta que le olvide y emprenda las obscenidades. Pues los obscenos.
Palabra de Dios:
"Satán les conquistó y les hizo olvidar el recuerde de Dios”
Pero.
Palabra de Dios:
“Por cierto que los timoratos cuando alguna tentación satánica les acosa, se acuerdan de El, y heles aquí iluminados"  
5.- Pero el diablo, a pesar de su esfuerzo para corromper y ni perseverancia en la enemistad con los hijos de Adán, pues les llega por su diestra y siniestra y por adelante y detrás, y conspira contra ellos en todas partes y les seduce con su voz, les atrae con sus caballos y hombres y participa con ellos en el dinero y los hijos..., a pesar de todo eso, Satanás no puede más que susurrar y seducir al mal, pero no puede beneficiarles ni perjudicarles. Cuando, en el día final, discuten los incrédulos con los diablos les dice:
Palabra de Dios:
“No tenía poder alguno sobre vosotros, sino que os convoque y Me escuchasteis. No me lo reprochéis, más bien reprochaos vosotros mismos”
Cuando Satanás pidió a su Señor que demorara su muerte, se lo concedió.
Palabra de Dios:
“Dijo: "¡Oh, Señor mío!" Puesto que me has desviado, ¡juro que les aluciaré en la tierra y les seduciré a todos! Salvo de entre ellos, tus siervos sinceros”.  
Dijo Dios Altísimo:
“¡He aquí mi sendero recto que me incumbe observar! ¡Por cierto que, tú no tendrás poder alguno sobre mis siervos, sino quienes te sigan de los seducidos…
Porque el no tiene poder alguno sobre los creyentes que se encomiendan a su Señor. Su potestad sólo alcanza a quienes intiman con él y a quienes, por él, son idólatras”
6.- Defrauda a sus fautores y les abandona en la hora de la dificultad, traicionando su compromiso.
Palabra de Dios:
"Y de cuando Satanás les alució sus acciones, y les dijo: "Hoy nada podría venceros; porque, yo soy vuestro protector; pero cuando los dos bandos se enfrentaron, giró sobre sus talones y dijo: "Soy irresponsable de cuanto os suceda: porque, yo veo lo que vosotros no veis". 
Quiere decir que ve a los ángeles que descienden para alentar a los creyentes: (Palabra de Dios. «Ciertamente temo a Dios ").
Palabra de Dios:
«"Son como Satán cuando dice al hombre: "¡Reniega!". Pero cuando ha renegado le dice entonces: "Por cierto que soy irresponsable; porque temo Dios”.
LOS DIABLOS HUMANOS
Lo anterior es parte de lo que viene en el Sagrado Corán sobre las características del diablo.
El hace propagar la incredulidad, difunde lo abominable, descubre las verguenzas, alucia a la gente de lo que tienen de obscenidades y se las hace bellas hasta que se aterran a ellas; provoca, controversias y litigios por lo infundado y la enemistad entre los musulmanes dispersando su unidad, hasta que le escuchan y le siguen. Pero luego, cuando un día necesiten algún socorro o ayuda y se lo pidan, les abandona y se irresponsabiliza de ellos.
Cualquiera de los humanos que se adorne con esta moral se tomará por un diablo.
Palabra de Dios:
"Me refugio en el Creador de los humanos, en el Rey de los humanos, en el Dios de los humanos, de la malicia del disimulante tentador, que sugiere en los corazones de los humanos, entre los genios y entre los humanos".
Quien promociona lo abominable o lo embellece para las gentes mediante fotos pornográficas, cuentos inmorales o literatura descarada, se cuenta entre los diablos humanos. Quien llama a un sectarismo ignorante (desde la ignorancia primera hasta esta nueva ignorancia), que convierte a la nación de Muhammad en muchas naciones y su unidad en dispersión, se contará también entre ellos, al igual que quien desvía a la gente del camino de la gloria para conducirlos al del fuego o les hace olvidar el recuerdo de Dios y el día final.
Palabra de Dios:
“Y di: “¡Oh Señor mío!”; en ti me amparo de las sugestiones de los demonios; “Y en ti me amparo ¡Oh Señor mío!, para que no me acechen”.

Los Genios


Anunció Dios en el Corán que hizo otras creaciones, que nuestros ojos son incapaces de ver en sus formas originales, lo mismo que lo son para ver los ángeles, los rayos ultravioletas o infrarrojos, las ondas sonoras o la corriente eléctrica que transcurre por un hilo de cobre. Estas creaciones son los genios.
Lo que se debe creer de ellos, y se convierte en incrédulo quien lo niega, es lo que vino relatado en el Corán, aunque Dios no lo mencionó específicamente, ni lo dispuso como de las bases de la fe claramente, como consideró la creencia en los ángeles.
LOS GENIOS EN EL CORAN
1.- Anuncia el Corán que los genios fueron creados del fuego, pero no necesariamente del fuego que quema cuanto alcanza, lo cual es compatible con creer que Dios les hubiera transformado después a otra naturaleza. Pues, el hombre fue creado del barro, pero no permaneció como tal, sino que Dios le transformó a otra naturaleza y así lo compuso de huesos, músculos, sangre, nervios..., según las leyes de Dios en el universo puesto que transforma las creaciones de un estado a otro.
Así, de una célula hace seres diferenciados en su forma, naturaleza y carácter; hace del átomo otros metales de diversos pesos, formas y características, y de la semilla seca un árbol de hojas verdes y coloreado de flores.
2.- Anunció que fueron creados antes de que lo fuera el hombre.
Palabra de Dios:
“Antes de él habíamos creado al genio, de fuego purísimo".
3.- Ellos nos ven, pero nosotros no les vemos. En esto no hay asombro. Es como quien tiene en sus manos unos prismáticos y ve a una persona que está lejos, pero esta no le ve. O las máquinas que hemos fabricado en este mundo terrenal, como la televisión o el videoteléfono, donde vemos al interlocutor; pero él no nos ve.
Dijo Dios Altísimo :
"El y sus fautores os ven desde donde vosotros no les veis".
4.- Ellos son responsables al igual que nosotros, y del mismo modo serán juzgados y recompensados o castigados. El infierno, nos refugiamos en Dios de él, se llenará tanto de genios como de humanos.
Dijo Dios Altísimo:
"No he creado a los genios y a los humanos sino para que me adoren... Se cumplió la Palabra de tu Señor: "En verdad llenaré el infierno tanto de genios como de humanos a la vez”.  
5.- Les llegó el mensaje de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, lo mismo que anteriormente les había llegado el mensaje de Moisés.
Palabra de Dios:
“Dijeron: "¡Oh pueblo nuestro! "Por cierto que hemos escuchado la lectura de un libro que ha sido revelado después de Moisés, confirmante de los anteriores; guía a la verdad y al buen camino".  
6.- Entre ellos, los hay virtuosos y depravados y, al igual que los humanos pertenecen a diferentes sectas.
Palabra de Dios:
“Entre nosotros los hay virtuosos y los hay que no lo son; parque, formamos distintas sectas... Entre nosotros, los hay musulmanes y también los hay descaminados"
7.- Dios los sometió a Salomón.
Palabra de Dios:
“Ejecutaban para él cuanto deseaba: alcázares, estatuas, aljébenas grandes como abrevaderos y firmes calderos".  
8.- No conocen el más allá, y por eso continuaron trabajando para Salomón después de su muerte.
Palabra de Dios:
"No les advirtió de su muerte sino el comején que roía su báculo; y cuando cayó, los genios reconocieron que si hubieran conocido el más allá no habrían permanecido en el afrentoso castigo".  
9 .- Dios les retó, al igual que a los humanos, a realizar algo semejante a este Corán.
Palabra de Dios:
"Diles: "Aunque los humanos y los genios se reunieran para producir algo semejante a este Corán, jamás harían nada parecido, aun cuando se ayudasen mutuamente".  
10.- Prestan oídos a las informaciones del cielo por los ángeles. Pero, cuando llegó el Islam esto les fue vetado, y cuando uno lo intenta, astros flamígeros son arrojados sobre él.
Palabra de Dios:
"allí ocupamos asientos para espiar; pero, quien, en adelante quisiera escuchar se toparía con un astro flamígero".
 
Copyright © 2014 El Islâm